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Terra
La Coctelera

En ocasiones veo....antenas!!!!

...teleoperando, teleoperando, con quién puñetas estaré hablando...

7 Agosto 2010

El Edificio: escena.

"(...) Los Teleoperadores Elitistas han constatado que no es posible salir de El Edificio. No hay razones que se lo impidan: aparentemente, la puerta está abierta. Pero una fuerza inexplicable les impide salir a la calle.
El Ascensor Mutante tampoco ayuda: baja solo al sótano una y otra vez. Y en el sótano no hay salida. De hecho, en el sótano no hay nada de nada.
Nuestro heroe (porque toda película ha de tener un heroe), Juan-Clímaco, ha decidido que sacará a los Teleoperadores Elitistas de El Edificio. Más que nada, porque lleva más de 24 horas encerrado con ellos...  y no hay quien los soporte. Así que los sacará sí ó sí. Como sea.

Tras las horas de encierro, empieza a surgir otro problema: la alimentación. Se han agotado las reservas de sandwichs, ensaladas de bote y demás delicatesen en las máquinas expendedoras naranjas. Y los Teleoperadores Elitistas no se conforman con panchitos embolsados ni chocolatinas a medio derretir, que para eso son la élite del telemárketing. Juan-Clímaco teme un motín: hay que alimentar a los Teleoperadores Elitistas !!!como sea!!!!
Mientras busca una salida, ya sea para largarse, ya sea para sacarlos de allí, Juan-Clímaco encuentra una puerta. Cerrada, pero puerta. De un certero golpe, desarma... mejor dicho, destroza (que no iba armado) un ratón (de ordenador. De los de bolita, para ser más exactos). Guarda la bolita, que nunca se sabe para qué puede necesitar, y saca una especie de horquilla del interior... que no se sabe bien para qué servía, puesto que los ratones no llevan esas piezas... pero esto es una thriller surrealista y de acción, vaya. 'Especie de horquilla en mano', pasa a introducirla en la cerradura de la puerta... que se abre ante sus ojos:
!!! Es la mítica Planta de Arriba de El Edificio!!! !!! Existe!!!!
Y allí, en la Planta de Arriba, nuestro héroe descubre cómo y con qué alimentará a los insufribles Teleoperadores Elitistas, mientras averigua porqué están encerrados y cómo sacarlos de allí.
Porque la Planta de Arriba, además de camas, hamacas, foutones, sillones de dentista...,tiene arcones repletitos de parca congelada. Alimento altamente nutritivo, de origen poco claro, pero que es adorado por los Teleoperadores Elitistas y que  se podrá descongelar/hervir en los microondas naranjas de los offices... (...)"

(Ambientación musical: mientras Juan-Clímaco, el Heroe, abre los arcones, una voz femenina canta a capella 'Soy Minero')

Sí: estoy en Madrid. Hace calor, mucho. Y a algo tengo que dedicarme para no pensar en ello, digo yo...

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24 Julio 2010

Sigo aquí. Aunque no sé dónde anda Nexxx...

Sí. Aunque no escriba desde hace milenios..., bueno, desde hace dos meses, Nexxx sigue viva.
Es más: Nexxx volvió a ser Nexxx. Esto es: que vuelvo a estar bajo la antena de La MAYESTÁTICA en las oficinas de YATESCUCHO y en la selecta campaña de venta de seguros VIP a clientes idem de
ELITE'X.

¿Cómo llegué de nuevo hasta aquí? Pues porque quedaron en llamarme cuando volviera a haber trabajo... y me llamaron. Porque trabajo hay. Claro que no cumplieron todas las promesas, y..., bueno, si vuelvo a escribir con regularidad ya iré contando.

La empresa sigue siendo igual de absurda en sus cosas. El trabajo sigue siendo igual de monótono. Yo me aburro más, muchísimo más (digamos que tanto como el año pasado por estas fechas) porque no nos devolvieron a mi/nuestro Bennn particular. Hay ratos en que me dan ganas de levantarme, ir hasta la mesa de la coordinadora, la supervisora ó ambas (total, están a un metro escaso la una de la otra) y decir que ya está, que me voy, que no soporto tanta tontería y tanto... todo. Pero luego repienso. Y me acuerdo que siempre es mejor que me despidan a que me vaya yo: indemnizaciones, aunque sean ridículas, regreso al 'paro', aunque sea poco...
Así que sueño con que me despidan. Porque soñar con otras cosas, ya, y tal como anda el tema... como que no.

Lo dicho: Nexxx sigue por aquí.
Claro que...
La verdad es que soy Nexxx porque decidí que aquí sería eso, Nexxx, que es lo que nos llamamos todas en esta campaña. Pero, en mi caso... Lo cierto es que 'mi versión' de Nexxx (entendiéndose como 'el personaje' que me abducía ocho horas al día y que es quien, en realidad, vendía seguros y tal) me abandonó hace tiempo. Creo que la última vez que tuve conciencia de que 'estaba' fue el dieciseis de marzo, no digo más... Así que ahora el asunto me inquieta algunos días. Los días que vendo, básicamente. Porque... si quien vendía era la tal Nexxx-falsa, y ya no está... ¿quién vende esos días????

Ummm... Inquietante tema. Voy a tener que recuperar la idea de la peli de miedo. Claro que como no tengo director, no le veo tampoco mucho aliciente al proyecto, la verdad...

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27 Mayo 2010

Y, además de tener 'nombre de guerra'....

Diez y poco de la mañana. Suena el teléfono. En la pantallita, un número al que no pongo nombre...pero que tampoco me es totalmente extraño.

- ¿Sí, dígame?
- ¿Nexxx Guait?
-  Sí, soy yo- Bueno, no. En realidad, preguntan por mi 'yo' real. Pero para qué vamos a liarnos más...
-  Hola, Nexxx. Soy Joan Jefe, de aquí, MINISTERIOENELQUECURRAS.

... Y yo pienso: Ya está. Que no vaya más, que no hago ni hace falta. Pero su tono 'sonrisa telefónica' contradice mi pensamiento. Ó no: que en esta empresa el personal es un tanto sádico...

- Hola Joan, buenos días: díme.
- ... Pues verás: que si me puedes facilitar tu número de cuenta bancaria para que te hagamos  el ingreso de la nómina...
- Sí, claro: es el mísmo número de cuenta donde me habeis hecho los ingresos desde abril del año pasado.
Y esto, de repente, me suena a 'dejá vù'... puesto que a los 2, 3 días de empezar a trabajar en este nuevo puesto ya me preguntó lo mismo en persona y con idéntica respuesta por mi parte.
- Ya. Pero me han llamado de Recursos Humanos y me dicen que no lo tienen.

Sin problemas. Lo busco y se lo digo. Aún así, mientras lo busco por si un ataque de dislexia mental me hace 'bailar' algún número y termino haciendo que mi exiguo sueldo termine ingresado quién sabe dónde, insisto:
-  Como te decía: es el mísmo número y la misma cuenta donde me habeis ingresado el sueldo todo un año. Bueno, y el finiquito hace poco más de un mes...
- Sí, ya imagino, si sé quien eres...
!!!!! ¿¿¿¿....????¡¡¡¡¡
-... y estoy seguro de que es como me dices. Pero dicen los de Recursos Humanos que no tienen ningún dato tuyo.

No he podido evitarlo. Sé que es un responsable de YATESCUCHO y, por tanto, colega de quienes han sido mis jefes. Que en esta empresa teleoperadores somos tropecientos y todos intercambiables... pero según va subiendo la jerarquía, van disminuyendo los cargos y, aunque son muchos, por 'tramos' se conocen todos. Y, a pesar de eso, ó precisamente por eso, me he echado a reir mientras le decía:
- No, si se vé que cuando me despidieron de 'ELITE'X' para volver a llamarme en unos días... alguien tenía tantas ganas de perderme de vista que eliminó todos mis datos...
Porque menos mal que mi despido fue, eso, algo provisional para volver a llamarme en cuanto aumentase el trabajo. Que llega a ser definitivo y lo mismo le meten un virus a los ordenadores, no quedase en alguno rastro de haber hecho mis nóminas, ó algo así, y en algún momento me diese a mí por demostrar que pasé por allí...

Lo dicho: cuando entras a trabajar allí, lo primero que te 'quitan' es tu nombre real y te ponen uno 'de guerra', que te unifica al grupo: todas éramos Nexxx. Y, en cuanto deciden prescindir de tí (incluso en estos despidos grupales: cuatro Nexxx y un Bennn), igual recuperas tu nombre real (yo lo he recuperado, trabajando para otro sector de la empresa) pero, a cambio, te 'borran' de los registros en que incluyeron tus datos reales al mismo tiempo que te 'quitaban'  tu identidad personal... Seguro que hasta tiene una lógica y todo.

Aunque personalmente no sé cual será esa lógica ó con qué claves funcionará. Y es que, como creo haber dicho ya en alguna otra ocasión: esta empresa es completamente absurda.

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21 Mayo 2010

Aquí enfrente, señorita...

- Buenas tardes, le atiende Nexxx, ¿en qué puedo ayudarle?
- Verá, señorita, que he llamado a Talministerio para que me hagan Taltrámite, y me han dado este teléfono, porque necesito noséqué dato...
- Sí, su referencia xxx... ¿En qué provincia está su vivienda?
- Pues yo le llamo de aquí mismo..., enfrente del Doce de Octubre...

La conversación ha sido tal que así. Y me ha costado un ratito conseguir que me precisase dónde estaba la vivienda en cuestión. Porque de ahí se fue a contarme que era un piso del 'ovima, ovema ó no sé cómo se llama eso' (IVIMA, se llama IVIMA: Instituto de la Vivienda de Madrid, lo que ya me hace entender cual es la provincia), a contarme que estaba 'justo aquí enfrente' (¿de dónde???)... Finalmente, a base de repetir si me podía decir qué dirección le ponía en las cartas (las que fuera: de la familia, del Banco, del Venca)... he conseguido saber que se trataba de la avenida de Córdoba, en Madrid... Sí, desde su ventana es más que probable que se vea el Hospital Doce de Octubre, que se vé desde toda la zona sur del Manzanares.
- Pero, señorita, que yo no me voy a ir a Córdoba. Que lo que quiero saber es ese número que me han dicho que me iban a dar en este teléfono para ver si me devuelven dinero...

En fin. Y sin llegar a casos tan extremos (aunque alguno hay todos los días) así sigue la provisional vida laboral de Nexxx...

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11 Mayo 2010

Nueve escalones. Cinco horas.

Subo los nueve escalones sobre las dos menos diez. A  esa hora, ya llevo un rato haciendo tiempo, en la calle. Pero prefiero eso, hacer tiempo a correr el riesgo de llegar tarde.
El guardia de seguridad me da la tarjeta que debo llevar en sitio visible toda la jornada laboral. En realidad, es una fotocopia en blanco y negro de un papel con sello ministerial, también fotocopiado, donde están mis datos. Va dentro de una funda de plástico, con una pinza metálica. El guardia de seguridad es simpático y  me saluda por mi nombre. Me prendo en la ropa la pinza. Subo al primero, que es donde pasaré las cinco horas de trabajo. A veces, empleo uno de los tres ascensores. A veces, subo andando. En realidad, ésta última opción es la más rápida, y, quizá por eso, empleo el ascensor. Voy con tiempo de sobra.
Paso por el baño. Más que nada, para no tener que levantarme más tarde. Intercambio saludos corteses con todo el que me cruzo. Siempre con una sonrisa. A decir verdad, me da igual quién es quién, cómo se llamen ó a qué se dediquen. Aquí estoy de paso. Muy de paso.
Antes de las dos ya estoy dentro del despacho desde el que haré mis horas de teleoperadora. Firmo en una lista donde debo anotar a qué hora entro (las 14:00h) y a cual salgo (las 19:00h). Paro algún minuto junto a la que será mi mesa esa tarde y que comparto con otra persona en el turno de mañana. Me consta que esa otra persona, una mujer, no es muda porque de serlo no trabajaría en esto...  pero a decir verdad, lo parece. Salvo el primer día, no me ha devuelto el saludo ni una sola vez. Sigo saludando y seguiré haciéndolo por educación y cortesía, pero no porque considere que se lo merezca. El segundo día el coordinador me comentó que esta persona se había 'quejado' porque había tocado no sé si sus papeles, una botella de agua medio vacía, su boli... ó todo a la vez. Por descontado, ni toqué nada, ni tengo intención ni necesidad. Fue el propio coordinador quien estuvo buscando no sé qué información en una carpeta. Me parece una queja absurda y estúpida por parte de alguien que, sí, es estúpida. Aparte que ésa es mi mesa de trabajo el mismo número de horas que es la suya. Y, personalmente, no dejo nada en ella...., así que ya sabe lo que puede hacer si no quiere que nadie toque nada...
Cuando se levanta, cerrando todos los programas que deberé abrir yo de inmediato (otro detalle imbécil), me 'logo'. Esto es: introduzco en el teléfono el código que me identifica, para que quede constancia de a qué hora empiezo a trabajar. Casi siempre pasa algún minuto de las dos. No sé. Espero que nunca me digan nada sobre posibles retrasos... porque me puedo mosquear. En alto. Como digo: estoy de paso. No me estoy jugando nada. Y, además, es que me da lo mismo.
Coloco en el auricular la esponjita protectora, el tubito de plástico que es el alargador del auricular. Abro los programas. Empiezan a entrarme llamadas de contribuyentes. Las atiendo a la mayor brevedad. Grabo la pantalla para que quede constancia de la información dada. Así, hasta las cuatro y cinco de la tarde.
Marco mi pausa 'larga' de descanso: veinte minutos. Bajo a la calle. Como algo: una barrita de cereales, un mini sandwinch integral, al tiempo que miro las imponentes fachadas de cristal de las Cuatro Torres. A las cuatro y veinte ya estoy arriba de nuevo. Paso por el aseo, más que nada para rellenar la botella de agua, lavarme las manos. Regreso a mi puesto de trabajo. Más llamadas, más rutina. Aunque tengo derecho a otras dos pausas de cinco minutos, no las cojo. No fumo, tampoco se me ocurre ninguna razón para salir a la calle.
A las siete, me desconecto. Creo que soy la última en hacerlo. En todos los trabajos me ha pasado: suelo ser la última en salir. Ó, al menos, estoy en mi puesto hasta la hora en que debo estar. Me da igual lo que haga el resto: en mi caso, es mi forma de hacer las cosas, sin más. Guardo en el bolso mi agenda, donde tengo al tiempo guardados y copiados las claves y códigos de acceso, algún papel que nos han ido dando. Quito el tubito de plástico del auricular, la esponjita del casco, los guardo en el bolso también. Firmo en la lista, junto a la hora que anoto como 'de salida": 19:00h. Me despido cortesmente, sin esperar respuestas. Alguna vez, vuelvo a pasar por el aseo. Abajo, entrego la tarjeta al guardia de seguridad. Bajo los nueve escalones. Fin de mi jornada.

Sólo hablo con los contribuyentes. No presto atención a conversaciones ajenas. Creo que, salvo los coordinadores, nadie más sabe cómo me llamo. Me da exactamente igual. Yo, que nunca tuve vocación de funcionaria, estoy desempeñando exactamente ese trabajo... y en unas dependencias ministeriales. Alucinante. Es un trabajo rutinario. Y no pienso hacer nada para que deje de serlo.
Supongo que estoy desempeñando perfectamente mis tareas... puesto que ninguno de los dos coordinadores, más un responsable de campaña, me han corregido en nada desde el segundo día (que tampoco fueron correcciones, sino simples observaciones para que me fuesen más fáciles algunas cosas). Metódica. Impecable. Como lo he sido siempre. Mejor dicho: como lo soy cuando me parece que debo serlo.

Esta es mi actual rutina. ¿Si echo me menos la anterior, como teleoperadora en el otro servicio? Bueno..., no sé. No echo de menos el trabajo en sí, ni el mal ambiente, ni... Pero sí tengo que reconocer que echo de menos las situaciones disparatadas, los proyectos irrealizables, las risas... Los nucleos despaginados, las mariposas in vitro que producen terremotos si no hacemos bien la encuesta corporativa, los ositos de regaliz espías, al pobre técnico que estábamos a un tris de empezar a volver loco... El ambiente paralelo que nos habíamos creado, a ratos, creo que sólo Bennn, ó Jota-A (que es la misma persona: el único chico de la campaña, mi 'compi de pupitre') y yo, aunque con la complicidad de la propia empresa y su absurdez intrínsica. No echo de menos ese trabajo. Echo de menos lo poco bueno que pude encontrar allí, lo poco bueno que pude, pudimos, inventarnos entre tanta porquería como se llegó a acumular.

Incluso la antena. Echo me menos la antena. Qué tontería. Y es que en este provisional puesto de trabajo, donde ni siquiera el espacio físico es realmente mío, ni siquiera puedo permitirme el poner una foto de la antena y alguna más que me haga sentir que estoy en un entorno que sienta, un poquito siquiera, mío. Aunque sepa que esto es tan provisional que sólo durará unos días. Ó... quizá mejor así. Que nada ni nadie note que estoy:  ahora que no necesito emplear un 'nombre de guerra', casi mejor ser invisible.

Tags: rutina

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8 Mayo 2010

Travelling con ovejita.

El Edificio: escena.
Interior (del edificio, claro). Puede ser de día ó de noche (da igual: las luces las tenemos todo el puñetero día encendidas y son unos flourescentes horribles que dan un tono espantoso a las paredes pintadas en color melocotón, así que...).
Pasillo. Puestos de trabajo a ambos lados, mamparas de melamina que separan puestos idénticos: pantalla, torre de ordenador, teclado, teléfono con su auricular. Sillas de trabajo con ruedas, color rojo. Pasillo bastante ancho, con una "señora viga" en medio.

Escena en sí: un carro. El carro del Froski, para ser exactos (aún no tenemos claro qué tipo de carro será, si en plan carrito de supermercado, carro andaluz sin caballos, carro de ama de casa que va a la compra. Incluso el de Manolo Escobar, que tengo la idea de poner como Banda Sonora de la película temas de este artista, ya se verá...Eso sí: el carro de esta escena será el carro del Froski, que tampoco sabemos quién es, pero que lo oimos nombrar a las compañeras arpías. Y como lo asimilamos todo, que todo son ideas válidas, pues...).
Travelling del carro del Froski. Travelling de aproximación: la cámara se va aproximando hacia el carro, que está parado en mitad del pasillo. Al frente, la puerta de la escalera de emergencias, con la única ventana a altura normal de todo el edificio. La ventana es circular, un ojo de buey, realmente. La cámara se acerca al carro, decía, y, al tiempo, la vista desde  la ventana se hace más nítida (no olvidemos el argumento de la película: gente encerrada en un edificio lleno de teléfonos que no puede salir, sin que sea explicable el porqué. 'La Cabina', pero a lo bestia).
Mientras la cámara se va acercando al carro varado del Froski, suena 'La ovejita lucera'. Sí: la canción. 'Tengo yo una ovejita luuuuceeeera que de campaniiiiiillas le he puesto un cooooollaaar'. En un tono de voz muy, pero que muy agudo (la cantaría..., digo, perpetraría yo misma, que ya tengo un tono bastante agudo sin esforzarme. Y aún con ésas, lo forzaría hacia el falsete más horrible. Que esto tiene que dar miedo). Ó sea: la cámara se acerca al carro, suena la canción: ' Yo la llaaaaamo, ovejita mía, y ella me  cooooonteeeeesta diciendome baa aaa'. En agudo del de romper cristales. La idea es que sonase como una tiza arañando una pizarra, vamos.
Al mismo tiempo (esto es: travelling hacia el carro, aproximación de la imagen de la ventana, que indicaría la posible libertad, yo destrozando la canción y los nervios), otra voz, en este caso en tono muy grave, repetiría 'Dos mil treinta. Dos mil treinta'. Para ese fin, como tampoco andamos muy sobrados de medios (y como a esas alturas seguro que los posibles voluntarios que se apuntasen al oir de hablar 'vamos a hacer una película' ya habrían huido al ver lo mal que estábamos) se prestaría el director, Jota-A. Ó sea, yo cantaría lo de la ovejita: 'Me guuuusta cuando bala la ovejiiiiiitaaaa, baa aaa aa. Y cuando le conteeeeeesta el cooooorderitoooo, bee ee eee', y el repetiría lo de 'Dosmil treinta, dosmil treinta'.

Creo que la escena queda clara:
a).- Carro parado en mitad de un pasillo que divide dos hileras de puestos de emisión-recepción de llamadas en los que no hay nadie.
b).- Cámara que hace un travelling de aproximación al carro, aprovechando al tiempo que al fondo se vé la única ventana de todo el edificio.
c).- Voz aguda cantando 'La ovejita lucera'.
d).- Voz grave repitiendo lentamente 'Dosmil treinta, dos mil treinta'.

¿Qué más? Pues nada más. La escena es ésa. Y bien bonita que podría quedar.

Ah... ¿que por qué lo de la ovejita? Pues porque ya conté que la película encierra un homenaje a Buñuel y su 'Angel Exterminador'. Película surralista en la que en una de sus escenas, sin explicación y en medio del grupo de burgueses encerrados... aparece cruzando un rebaño de ovejas. Nosotros, a falta de rebaño, pues tenemos lo de la 'Ovejita lucera', que resulta como muy patrio, además (aparte de que cuando en este grupo nuestro hablamos de ovejitas también nos referimos a otras cosas... pero que no viene al caso).
¿Y que por qué lo del "dos mil treinta"? Nada: es que es una cifra que se repite mucho como anotación en muchas de las fichas de cliente con que trabajamos. En realidad, hace alusión (la anotación) a la hora a partir de la cual se localizaría a esa persona. Lo que pasa es que, en vez de  anotar  'Llamar a partir de las 20,30h' (ó algo similar, que hay que ver lo fácil que es dejar las cosas claritas), hay quienes sólo anotan ese número: 2030. Tal cual. Y , como se repite tanto, pero tanto, me pareció una forma de reflejarlo también en la película. Ya que es surrealista..., pues un dato surrealista más. Y es que "El Edificio" tiene como pretensión ser la primera película "surrealista-de-acción" de la historia del cine español. Y la realizada con menos medios (ninguno, para ser sinceros, que por falta de medios ya no tenemos ni escenario).

Nos podía haber salido, insisto, una película preciosa. Digna de ser premiada en, qué sé yo, un festival de cine en versión original y cutre, angoleño, por ejemplo. Una pena. Una pena muy grande que no nos haya dado tiempo a rodarla. Ni siquiera esta escena tan representativa, tan llena de matices, de guiños, de mensaje... Que, vale: igual sólo la entendía yo, que es probable que hasta a Jota-A. se la tuviese que explicar. Pero mensaje claro que había. Y que se me ocurrió sin tomar ni fumarme nada. En vivo. Y trabajando allí. Claro que igual fue por eso...
Ay..., esta empresa no sabe lo que ha hecho. Ó igual sí que lo sabía y fue una razón más para despedirnos. Quien sabe...Que otro día hablaré de los sospechosos ositos espías de regalíz.

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5 Mayo 2010

Misterios, Ministerios..,y sin antena.

Uno de los misterios de la vida de la teleoperadora (y el teleoperador, claro, aunque por lo que llevo visto es un sector donde abundan las chicas)  es ese momento en que, de pronto... te quedas sin poder llamar.
Bien sea porque fallan las líneas telefónicas (benditas antenas!!!), bien porque en campañas de emisión de llamadas, repentinamente, se terminan los listados previstos (esto sólo es bendito... si se subsana al día siguiente. Porque si la cosa se prolonga... es final de campaña y despido. Sé de lo que hablo), bien por actualizaciones informáticas (que qué trabajo les costará, digo yo, ponerse a actualizar cuando no hay gente trabajando)... ya digo: hay momentos en que no se puede hablar. Entonces, la teleoperadora sigue siéndolo... pero sólo porque no puede ausentarse de su puesto, seguirá con el casco-diadema puestos... y mirando la pantalla, como una tonta, a ver si algo varía... y puede seguir a lo suyo.

En la campaña de seguros, la falta de llamadas podía devengar en 'os vais a casa y ya recuperareis las horas' (esto pasaba cuando se preveía que el fallo iba para largo... y, por la hora que era, preferían mandarnos a casa un par de horas antes y ya recuperaríamos otro día) ó en quedarnos allí, mirando la pantalla... para pasar a mirarnos las unas a las otras. Y, si estábamos de buenas, ponernos a hablar, a comer chucherías ó a cualquier otra actividad con tal de pasar el rato.
En la campaña de seguros, como comenté, la falta de llamadas terminó en 'os vais a casa... indefinidamente y dentro de quince días. Hale, me firmais aquí el despido... y ya os iremos llamando cuando volvamos a tener llamadas. Mientras, os poneis a recuperar las horas que no trabajásteis porque os mandamos a casa al no haber trabajo estos días atrás'. Porque eso en resumen fue mi despido. Despido conjunto con otras cuatro personas (tres Nexxx y el único Bennn). No nos despedían en condiciones... sino que nos mandaban a casa, a cobrar el paro, y ya nos llamarían. Y digo que no fue un despido en condiciones... porque sólo en caso de final definitivo de campaña podrían hacerlo (con una indemnización de veinte días de sueldo por año trabajado), ó, si el despido se producía, pero seguía la campaña... con una indemnización de cuarenta días por año trabajado. En nuestro caso, con la excusa de 'os llamaremos en cuanto aumente el trabajo' nos han quitado de enmedio con una indemnización de ocho días por año de trabajo. Ó sea: el método más rápido y barato para librarse de alguien... Porque cada vez está más claro (ya lo teníamos claro allí, de hecho) que no iba a aumentar el trabajo...y no nos llamarían. Además, basta con hacer una llamada,  no localizar a quien realmente no sea del interés de la empresa para que regrese... y tener ya el argumento de porqué no vuelve. Y se ahorraron la correspondiente indemnización, claro.

Ahora ya no estoy en la campaña de seguros, como comento. Pero sí en la misma empresa... sólo que en otra campaña donde el término 'teleoperadora' resulta algo más ajustado al trabajo que realizo, puesto que no se trata de vender por teléfono. Es una campaña enfocada a dar servicio a un Ministerio. En realidad, mi puesto es parte de un refuerzo de campaña, relacionada con la Renta. Así que lo que hago es recibir llamadas de contribuyentes que necesitan determinada información. Se prevee aluvión de llamadas para los próximos días, y hasta mediados de junio. Que será el tiempo máximo que esté trabajando allí. Bueno. También me lo tomo como un aprendizaje más. Que me va a costar dinero, puesto que gano menos que en el paro... pero como tampoco sobra el trabajo, me aguantaré. Total, casi todos los aprendizajes cuestan dinero...

¿Y qué tiene esto que ver con lo que empezaba contando? Pues sí, tiene que ver. Que esta tarde, a las dos y media (esto es, a la media hora de entrar a trabajar) nos ha aparecido en pantalla que se suspendía el servicio por 'actualización de las bases de datos, hasta las 17,30h'... y las 17,30 se han convertido en las 18,45h... Así que toda la tarde diciendo a los contribuyentes que, mejor, nos llamasen más tarde... ó mejor, mañana...porque por 'un error informático' estabamos sin poder facilitarles la información solicitada...
Apasionante.
Toda la tarde sin poder hacer prácticamente nada. Porque a los responsables de la campaña (ya digo: dependiente de un Ministerio) les ha dado por actualizar las bases de datos.

En fin. Santa paciencia. Que a los fallos recurrentes ya estoy habituada. La novedad es que, en esta ocasión, ni siquiera puedo echarle la culpa/agradecerle a la antena... que aquí no tenemos.

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30 Abril 2010

El Edificio.

En los setenta, Antonio Mercero dirigió (creo que el guión, ó al menos la idea, también fue cosa suya) un mediometraje más que inquietante. Trataba de un ciudadano anónimo que entraba en una cabina telefónica, se supone que para realizar una llamada... y se quedaba encerrado dentro. Algo aparentemente sin importancia, fácil de resolver (cualquiera que abriera la puerta desde fuera), ó, cuanto menos, resoluble mediante ayuda de los bomberos, por ejemplo. Pues no: el ciudadano no podía salir de la cabina, la gente lo ignoraba... y terminaban siendo retirados, cabina telefónica y aterrorizado ciudadano, a un siniestro depósito de cabinas... en las que se intuyen restos de otros encerrados a quien nadie ayudó a salir.
Sí: la película era 'La Cabina', claro. Y se trataba de una metáfora sobre la situación política, el aislamiento de los individuos en entornos aparentemente llenos de gente..., y, al tiempo, un magnífico trabajo del excelente José Luis López Vázquez, que era uno de esos actores encasillados en papeles cómicos, españoladas, durante años... hasta que se decidieron a darle otros, claro...

Me voy del tema. 'La Cabina', de Mercero, decía.

Por otra parte, en los sesenta, Luis Buñuel realizó una más que inquietante película, de las de su época mexicana. Una en que un grupo de burgueses (pijos, para aclararnos) se reunen para cenar en la lujosa mansión de uno de ellos. Y, según la noche avanza y, tras encuentros, desencuentros, conversaciones banales, secretos y mentiras sospechados, empiezan a intentar irse... y en intento queda la cosa. No pueden salir de la casa. Y no porque nadie haya cerrado las puertas, no, ni nadie se lo impida. Simplemente, no pueden salir. Eso desencadena..., bueno, es que habría que ver la película (es un tanto surrealista, como corresponde). Al final, alguien se da cuenta del problema: simplemente, deberán recordar dónde estaba cada uno sentado al comienzo... y podrán irse. Así de simple.
La película se titula 'El ángel exterminador'. Y supongo que seguirán reponiéndola en ciclos a altas horas de la noche.

¿Qué intento contar con esta clase resumida de cine? Pues que, como ya he comentado, nosotros teníamos idea de hacer una película....
... y si Mercero tenía una cabina y Buñuel una mansión pija llena de gente... nosotros teníamos 'El Edificio'.

Veamos: en la cabina había un teléfono. Nosotros tenemos un edificio llenito de teléfonos.  Por todas partes. Muchos. La cabina era siniestra. Nuestro edificio... ufff....En la cabina había un ciudadano: nosotros tenemos un montón. Más que teléfonos, seguro (bueno, igual no). La cabina con su encerrado termina en un depósito. Nuestro edificio..., bueno, tiene una antena en la azotea (ya, ya sé que no tiene que ver. También tiene un sótano que parece limpio). ¿Y con respecto a Buñuel y su 'Angel...'? Pues fácil: eso es lo que nos da el argumento para la película. La idea es mostrar cómo está la gente dentro del edificio lleno de teléfonos y, a la hora de querer salir ¡¡¡no pueden!!!! Nada, no hay forma. Entre otras cosas, porque el ascensor tiene vida propia (ya lo comenté). Y se montan en él, y éste les baja al sótano y vuelve al segundo con altura de cuarto (ó sea, justo lo contrario a lo que suele hacer).Tampoco es posible salir por la escalera de emergencia: ésta está controlada desde otra sede de la empresa, y no se abre. De subir a la azotea ya ni hablamos: que la misteriosa 'planta de arriba' está cerrada..., ya, ya sabemos para evitar el qué...

Ya digo, un pedazo argumento. 'El Edificio'. ¿Cómo terminaría? Pues por lógica, tendría que ser  como se está suponiendo: alguien cae en que sería necesario que cada cual recuperase su puesto originario. Pero... si esto en la peli de Buñuel era más ó menos posible, aquí, ni hablar. Que entre lo mucho que van rotando los puestos, la gente con turnos diferentes, las sillas rotas, el exceso de jefes que antes fueron empleados, pero hoy sus subalternos desconocen de qué servicio (y los ascendidos no van a confesar ni bajo tortura cómo empezaron en la empresa)..., ya digo, complicado...

La idea básica es más ó menos ésa: edificio con pinta de cárcel de los 50' lleno de teléfonos y de gente, del que no se puede escapar sin que existan razones lógicas que lo impidan. La película se filmaría con mi cutre-cámara (mejor dicho, la filmaría Jota-A, que es el que entiende de luces, encuadres y tal. Yo pongo la cámara y, si hace falta, firmo la autoría de la idea original... con pseudónimo, por descontado). Se filmaría en sepia. Color sepia, no mientras comíamos cefalópodos, que creo que al microondas no se pueden hacer las sepias. Y tampoco nos dejan tener mascotas vivas. Película en color sepia.  Es que la luz natural es horrorosa y, como está todo pintado en color melocotón sucio..., creo que el sepia ayudaría a disimular lo feo que es todo.  Aparte que, ya que la idea original tiene bastante de plagio, que se filme en sepia sería, al menos, original. Ó desconcertante, simplemente. No sé de ningún triller rodado en sepia, vamos..., algo original tendremos que hacer.

Una pena que igual tampoco vaya a poder ser. Con eso de que nos han despedido..., ayyy, qué pena más grande. Con la ilusión que me hacía el poder hacer llegar a Mercero una copia, ahora que el hombre ya no se entera bien de todo y no nos iba a denunciar por copiarle...

(Que Buñuel no nos denuncie..., bueno, lo dejaré ahí. Ya, ya sé que está muerto, pero...Que en algunas fotos que he hecho salen sombras raras. Y ya se sabe lo cabezotas que pueden llegar a ser  los directores maños. Y si añadimos que Buñuel vivió en México, con lo que son allí para todo esto de los difuntos, pues....)

 

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Y digo yo:
¿Por qué le llaman telemárketing a lo que no es sino molestar con llamadas ofreciendo productos que no necesitan a quienes no han solicitado que se los ofrezcan?
¿Por qué nos llaman teleoperador@s, si no operamos nada, si ni siquiera descolgamos el auricular y raramente tocamos el teclado del teléfono, si lo hacemos todo con una diadema-casco en el pelo... y nuestra función es intentar vender por teléfono???
Misterios...

Habeis pasado a leerme:
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Dadle moscas a Rádar a ver si hacemos interferencias...




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