Frase pillada al vuelo a una de las hienas:

- Vamos, !!!pensar esas cosas...!!!! Que estamos ya en el siglo XXI. Bueno, casi en el XXII...

Y así, de golpe y porrazo, a una se le pasan  en un pispás noventa años. Hale. Y entiendo cómo y porqué entre el tiempo transcurrido entre la una y las tres menos cuarto son tres horas. Claro. A ese ritmo la Hiena Moteada está llegando ya mismo al siglo veintidós !!!

El relato, con grandes aspavientos, de cómo hace unos ¿meses, semanas, años...??? se equivocó en la estación de Renfe-Cercanías y se subió a un tren que iba para Málaga daría casi para una obra corta. Vamos a ver: alguien despistado puede, perfectamente, equivocarse de tren. Sobre todo en una estación grande, mal señalizada, en que todos los trenes parezcan iguales... Y más aún si esa persona, por ejemplo, no está muy acostumbrada al tráfico, al transporte público, a la vorágine de las estaciones... Claro que el tema se complica si se tiene en cuenta cómo son de fácilmente reconocibles los trenes de cercanías españoles (blancos, con detalles rojos. Hoy detalles morados, que la empresa lleva años con el cambio de imagen). Y cómo suelen ser los de largo recorrido: Talgos, Altarias, regionales de media distancia... Que se parecen en que todos son trenes y van por vías y paran en estaciones, pero poco más. Bueno, pues aquí la moza, madrileña de varias generaciones y presumiendo de cosmopolita a poco que uno se pare a escuchar, más cerca ya de los sesenta que de los cincuenta y cinco, criada en el mismísimo centro de Madrid (bueno, a un lado) y habiendo vivido frente a una estación unos añitos en que, según ella, recién casada se tuvo que ir a vivir a un suburbio (en fin, es que para ella todo lo que no tenga papeleras con el escudo del Ayuntamiento de Madrid es suburbial. Y también es de las que ven la paja en ojo ajeno y no la viga en propio...), pues eso, que va y pretendiendo ir a coger el tren de cercanías... se monta en un Talgo dirección Málaga. Y no se da cuenta hasta que éste arranca y le llama la atención que el tren tenga camas (?????), así que va, y pregunta, y le dicen que es el tren que va a Málaga. Y se pone histérica, cuenta, y se pone a dar gritos, y la gente se compadece de ella, todo el pasaje, y se van corriendo (¿en grupo? ¿todos los viajeros? ¿No seria que huían de ella? Porque si calmada ya desquicia un poco, dando voces debe ser pavorosa ) a buscar al revisor. Que lo entiende todo y,  mientras mucha gente ( ¿mucha??? ) intenta calmarla, le dice que no se preocupe, que parará en Atocha expresamente para que ella se baje ( ????? ¿es que ese tren tan raro no iba a parar en Atocha, que es donde paran todos???? )

Y es ese dato el que lo descabala todo. Y, mientras el auditorio (se lo cuenta sin que venga a cuento a quien la quiera escuchar, en esos momentos en que le da por hacerse la interesante) imagino que medio se lo cree, que la fama de despistada la arrastra ya, y me temo que ella misma hace por cultivar la leyenda... yo me doy  cuenta de que es todo mentira. Y no tanto ó sólo porque no es probable confundir un Cercanías con un Talgo, ni porque es improbable que alguien habituada al transporte público no se percate de la confusión en cosa de segundos y antes de que éste arranque, ni por el disparate de "venga, que te paramos en Atocha a tí solita para que bajes"... sino porque en la estaciòn donde, curiosamente, se produce la confusión, no es una macroestación laberíntica, sino una normalita con sus cuatro vías y sus seis andenes, y normalmente sólo se emplean dos vías. Y sí pasan y a veces paran trenes ajenos a las lineas de Cercanías, y cuando esto pasa, se avisa con tiempo y de varios modos: megafonía, paneles luminosos.  Pasan otros trenes además de los de Cercanías, sí, pero son los que van a Toledo, Cáceres, Badajoz, Portugal... no a Málaga. De nunca. Que es un trazado materialmente imposible, vaya. Y, de regreso, los que paran en esa estación (que no son todos los que pasan: los Talgos y similares es lo que tienen, de ahí que tarden poco) terminan todos en Atocha. No van a otro sitio ni hay paradas entremedias. Paran y terminan  en Atocha. Estación del AVE o Cercanías, dependiendo del tren en cuestión y las obras de la estación. Punto.

Y es que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. Sobre todo, cuando da la casualidad de que la estación en cuestión es una de las del municipio donde vivo desde hace años. Un suburbio también, según ella, donde su hija tiene la desgracia de estar viviendo. Suburbio con varias estaciones de metro, Universidad, Hospital con una de las Unidades de Oncología de referencia a nivel nacional, equipo de basket en la ACB, equipo ciclista que ha participado durante años en el Tour, tres teatros pertenecientes a la red de teatros de la CAM, etc, etc, etc... Igual la "desgracia" de vivir aquí es que la chica vive gratis en una vivienda perteneciente a la familia de su marido porque, a imagen y semejanza materna, tampoco debe tener mucho en la cabeza, por mucho que su madre relate cómo ha hecho dos carreras, la muchacha...

Y que conste que a mí no me gusta este municipio especialmente. Pero, en fin, entre vivir aquí ó en el barrio donde ella vive... como que me quedo con el suburbio. Y es que presumir de lo que no se tiene, en fin...
A ver si es cierto que llega enseguidita el siglo XXII y la abduce de una vez.