No, no es el título de otra posible futura película (aunque me consta que ese título lo pilla un nuevo director latinoamericano y le sale algo de premio en festivales alternativos, fijo, y que termina en la Gala de los Oscar). La Observancia de los Pajarracos es a lo que ésta que escribe se ha dedicado los últimos días... dentro de la empresa. Mejor dicho, y por ser precisos: dentro del encantador grupo de trabajo a que pertenece.
Desde el último post publicado han pasado muuuuuchas cosas. Tantas, que ya ni trabajo allí (lo que no va a implicar, necesariamente, el cierre de este blog. Que un año ha dado para mucho. Y el tiempo libre que igual ahora voy a tener puede ser hasta productivo). Dos días después del último post publicado nos despidieron. Bueno, la dirección no lo llamó así (más que nada, para ahorrarse indemnizaciones y tal), pero es un despido en toda regla. No, no de todo el grupo (somos diez: nueve Nexxx y un Bennn), sino de quienes estábamos contratados de forma temporal. Por 'campaña', que se llama. En este caso, cuatro Nexxx y el único Bennn.
Relatar todo lo que pasó antes, durante y después ya digo que me daría (y me dará, si estoy con ganas y tengo tiempo) para bastantes post. Por lo que en éste me voy a ceñir al título. Estos últimos días, la última semana en particular, me he dedicado a observar al personal. Los Pajarracos del título.
Y es que los últimos días estábamos solos. En plan "Gran Hermano": la empresa decidió que sólo nos quedáramos a trabajar los cinco despedidos, en amor y compañía. Al resto de la plantilla les dieron vacaciones (entre otras cosas, porque a nosotros ya nos las dieron en marzo, preveyendo lo que iba a pasar, y como una forma eficaz de ahorrarse dinero: si nos mandan a 'disfrutar' de las vacaciones, no nos las tienen que pagar en la liquidación. Elemental, vaya). Así que ahí estábamos los cinco, con nuestra carta de despido que marcaba como 'fecha de rescisión de la relación contractual' el catorce de abril... y trabajando de forma irremediable. Echando horas de más, de hecho, puesto que ya dije que si algo tiene 'YATESCUCHO' es que no regala nada a nadie... y como no pudimos ir a trabajar equis días en marzo porque no había trabajo...ahora nos hacían recuperarlos a base de trabajar horas de más. Todo muy lógico. La lógica imperante en La MAYESTATICA (sin tilde).
Se suponía que éramos un grupo unido. Más que nada, porque el 'enemigo' común (aparte de la empresa) eran un par de empleadas indefinidas (me refiero al contrato. Aunque ellas mismas tampoco son muy definidas, para qué decir otra cosa). La reunión en que nos comunicaron el despido casi, casi, derivó en fiesta, no digo más (que ya lo contaré en detalle). Ahí estábamos los cinco, echando horas, planificando el futuro, creyéndonos ó no que nos llamarían pasados unos días...
Lo que pasa es que un despido es un despido. Y cuando una bomba así, con efectos retardados como parece que fue ésta (más que nada, porque creo que la mitad de los afectados, afectadas más bien, tardaron días en darse cuenta del asunto) resulta que cae y amenaza con explotar... al final, afecta. Y vaya que si afectó.
Afectó hasta convertir la última semana en algo parecido a....¿la Final de Gran Hermano? ¿Pesadilla de Elm Street? Pues algo así, vamos.
Por mi parte, y casi desde antes de la carta de despido, yo me sabía 'fuera' de la empresa. Los elementos que nos diferenciamos del resto es lo que tenemos: en un momento dado, somos incómodos. Y eso que no se sabía que este blog (y otros) existían que, sino... Al saberme 'fuera' digamos que contaba con un cierto relajo: no tenía que hacer méritos para que, entre los elegidos para volver, se contase conmigo... Claro que igual eso sólo lo sabía yo. Bueno, yo, y Bennn (a quien ya en anteriores post decidimos llamar Jota-A, por lo que recupero el nombre). También él es un elemento distinto, y no sólo por ser el único chico de la campaña. Y también él, en el fondo, había deducido que estaba fuera.
Lo que pasa es que una cosa es que uno mismo se autodescarte y exponga sus razones (no necesariamente públicas) y otra que quienes se suponen son sus compañeras, las que están en esto juntas y contigo... de pronto, se pasen a conspirar... para que no te contraten.
Y eso, tan agradable, es lo que he tenido que presenciar estos últimos días. No sé. Igual si en algún momento hubiese creido que se podía contar conmigo 'en firme'... me lo habría tomado peor. Ó de otro modo. Ó, incluso, me habría pasado al 'lado oscuro' y pelearme para ser la más mejor y que me llamasen y... Pero no. Que no era el caso ni es mi estilo. Así que determiné quedarme de espectadora (en el fondo y en esta historia, lo he sido casi un año, que es lo que he trabajado allí)... observando el comportamiento de lo que, en un momento, pasó de ser 'compañeras, que estamos todas en este barco' a auténticos Pajarracos Carroñeros.
Una experiencia. Una experiencia de la que no salgo, obviamente, entera. Que picotazos ha habido, cómo no. Y alguno me ha acertado. Lo curioso es que me han acertado no por lo que me hayan podido hacer a mí (que me da igual) sino porque no he sido capaz de entender el porqué de los ataques furibundos hacia Jota-A. No sé: supongo que no conocía yo tanto a los Carroñeros como creía...
Ah: que la frase del título, también, me sirvió para garantizarme que no, que no me van a llamar. Porque (y no fue algo 'dicho sin querer') se la dije a Laura, la jefa de mi jefa, quien realmente nos despide y nos puede volver a contratar, cuando nos llamó (en lote, es curioso) a Jota-A y a mí para notificarnos que 'mejor solicitad el paro, que no os voy a poder llamar...al menos, en mayo'. Y, entre agradecimientos por la confianza prestada, entre promesas de 'claro que cuento con vosotros, en cuanto aumente el trabajo', entre 'qué complicadas han sido estas últimas semanas', entre... solté la frase: "Pues a mí esta última semana, en particular, me ha resultado una inesperada experiencia inolvidable: me he dedicado a la Observancia de los Pajarracos".
Y, como ya les dije (se quedaron perplejas. Tras eso, tienen la certeza de que no, no estoy bien de la cabeza), 'Nada, no os preocupeis: es un chiste privado mío'.
Que se lo cuenten. A las Pajarracas que se quedan. No les espera n'a, a las pobres... sin pajaritos ni liebres que cazar...



uf...que bien te entiendo. yo también hace un par de años que sufro de experiencias sobrenaturales y bastante surrealistas en mi trabajo..que ademas es una empresilla familiar y somos cuatro gatos para mas inri. y en los últimos meses el surrealismo ha alcanzado la estratosfera.
siento que te hayas quedado en el paro..a pesar de todo lo mal que fuera no estan los tiempos pa tonterías. así que ojalá que encuentres otro curro a toda velocidad.
un besazo
Hola 123:))
Gracias!!!
;)
No, no están las cosas para experimentos. Por eso, encima, me fastidia tanto este tema. Bueno, no: me fastidia por cómo se ha hecho. Tanto por parte de la empresa (que no dudo de las buenas intenciones iniciales de nuestra jefa directa, pero...) como por no entender que por un sueldo de supervivencia en un sector como éste... haya quienes estén dispuestas a vender a su padre. Y, como dice mi compi Jota-A: sin que sea necesario que se lo paguen bien.
En fin: como decía, no voy a cerrar el blog, porque un año me ha dado para acumular experiencias que contar...
Y durante años creía que era más fácil que estas situaciones absurdas se dieran en empresas pequeñas (estaba más familiarizada con ellas). Pero ya veo que pasan en todas partes. Que esta empresa mía no es más que la primera del país... y ahí tenemos cómo funciona.
Muchos besos:))